Me parecía un poco tarde para que escribir este post, más propio del regreso a clases que de comienzo de otoño, pero con la “explosión” de la pareja de oro de Hollywood, sí, esa que estaba formada por Brad Pitt y Angelina Jolie se me vino a la cabeza eso que siempre se escucha en las noticias el 1 de septiembre, eso, de que después de las vacaciones siempre se dan más casos de divorcios.

Así y buscando en la estadística, al parecer aproximadamente el 30% de los divorcios en nuestro país tienen lugar durante el tercer trimestre del año, es decir, después de las vacaciones estivales.

Viéndolo desde un punto de vista práctico y jurídico podríamos decir que hay más demandas de divorcio en septiembre porque agosto es inhábil, y desde un punto de vista psicológico al parecer tiene más que ver con el quebrantamiento de las rutinas, la falta de comunicación que se venía acumulando y el pasar más tiempo juntos, pero en esto es algo en lo que no voy a entrar, ya sabemos el dicho, zapatero a tus zapatos, y yo soy abogada, no psicóloga.

Entonces retomemos, ese 30% de parejas españolas comienzan “el nuevo curso” con una pregunta clave ¿qué hago? Pues bien, no hay una respuesta única para todas las situaciones, y aunque suene a cliché, todo depende de la situación.

En todo caso lo primero que debes hacer es hablarlo con la persona con la que hasta ahora has compartido tu vida, es mejor intentar buscar una solución negociada, sobre todo si hay niños de por medio. Siempre se debe tener en cuenta que su interés es el que debe prevalecer ante todo, y que las responsabilidades de los progenitores no terminan con la ruptura de la pareja.

Segundo, busca un profesional de confianza, sé que al parecer ahora mismo todo el mundo conoce de leyes, y todo el mundo es licenciado en derecho, el de la calle y no el que se imparte en las aulas, pero lo cierto es y me repito, que cada situación es única y sólo los profesionales del derecho sabemos cómo afrontarlas, jurídicamente hablando.

Una vez estés en sus manos, o tirando para casa, en nuestras manos –que para algo somos especialistas en familia– se adoptará el plan que más se adapte a tus necesidades, desde un convenio si es de mutuo acuerdo, o para el caso de que no consigan un frente común, un divorcio contencioso.

Por último, un inciso, y aunque este post vaya del divorcio, debemos recordar que en nuestra época no todas las parejas pasan por el altar, o por el juzgado…bueno o por el notario, por lo que, y para el caso de su ruptura, es sumamente importante regular la situación de los hijos menores, porque al fin y al cabo ellos pueden ser los grandes perjudicados.

 

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