Mientras se inventa la máquina que censure los pensamientos –que la inventarán– éste seguirá siendo libre. Y podemos seguir pensando lo que nos dé la real gana. Y digo real por enfatizar a una categoría superior  lo que se piensa, cuándo se piensa, cómo se piensa,  dónde se piensa  y de quién se piensa; y no por monárquico. Que si lo soy o no, ahora no lo cuento. Por irrelevante.

Tenía pensado escribir de libertad condicional, con o sin fianza, de los sobreseimientos, de adelanto de elecciones o de listas y listos electorales, de las renuncias de abogados… Pero he dejado esas reflexiones aparcadas por la última intervención en la libertad que ha ocurrido aquí, en mi casa, muy cerca.  Y mira por dónde, sigo con el tema de intervencionismo ilimitado.  Y es que sin libertad, poco queda.

Así que prudencia, es decir, hay que ser capaz de sacrificarse en el presente con el fin de conseguir un beneficio en el futuro. Eso es lo que son los señores de la Ni Fu-Ni Fa, prudentes y señores. La única. La única afilarmónica a la que le entiendo las letras. Será por eso el atentado  que han sufrido a su libertad de expresión,  que es libre y debe seguir así.

Y es que se está creando un entramado de pamplinadas que ya hasta se  prohíbe y limita  disfrutar de las risas que provoca la mofa elegante del vecino que se respira en el Carnaval.

Después nos ponemos las manos en la cabeza con los actos bárbaros en nombre de un dios o un profeta. Mientras el que pasa por tu calle sosteniendo la pancarta de la libertad está censurando esa libertad. Justo donde tomo café. No es razonable que esto suceda. Tremendos hipócritas y doble moral. Y todo usando  el escudo de la homofobia y la intolerancia.

Y es que se ve el plumero, venga la pluma de donde venga. Son los mismos que exigieron libertad los que limitan libertad. Y hay que reforzar estos valores no limitarlos. Esto es básico. Para más colmo, el consistorio capitalino se mete en medio y aplaude la censura. Si es que de donde no hay no se puede sacar. Tantas y tantas demandas hace que seamos cada vez mas preventivos y esto nos está mermando.

Hay muchos momentos en los que obsesionarse con el último escalón hace que ruedes por toda la escalera. Y eso es lo que les ha pasado a estos “barretodo”. Así que la afilarmónica  acaba de hacer gala de su locución ni fu ni fa; para ellos es indiferente la “letra”, si molesta  la retiran y siguen haciendo Carnaval. Al menos eso he oído. El payaso sigue.

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