Últimamente vemos con más frecuencia la cara y la cruz de las redes sociales. Así, frente a las numerosas muestras de apoyo que recibieron los familiares del torero Víctor Barrio, que murió tras recibir una brutal cornada hace unas semanas, las redes sociales muestran también su lado más repulsivo con usuarios que han lanzado una ristra de comentarios ofensivos sobre el joven y su profesión.

Sin lugar a dudas, las redes sociales y particularmente Twitter, se pueden llegar a convertir en un “campo de minas” donde bajo una apariencia de impunidad y comentarios como poco, inadecuados se llega a vejar e injuriar. Pero, cuidado, que Twitter ya ha sido calificado como “lugar público” en la reciente sentencia de la Audiencia Nacional por el caso “Strawberry”– cantante de Def Con Dos- lo que asemeja revisar los Time Line de Twitter con patrullar un casco urbano.

Vamos que las Fuerzas de Seguridad del Estado pueden actuar de oficio, sin necesidad de denuncia previa, ante comportamientos delictivos virtuales que observe como si estuvieran en las calles. Lo peor de esta cuestión y lo que más me apena es que, realmente, no es un problema de las redes sociales, no hay que criminalizar estas herramientas de comunicación. Son algunos internautas y su poco civismo, la falta de educación de base. Más formación y concienciación de que no “todo vale en la red”.

Aquellos que recurren a pseudónimos o nombres falsos para ocultarse, deben saber que todo en internet todo deja rastro. De hecho, desde el BUFETE INURRIA contamos con el novedoso y revolucionario de rastreo digital y certificación, con el ánimo de luchar contra todas aquellos comentarios potencialmente injuriosas en la red.

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