Y TUVO QUE LLEGAR EUROPA A DECIRNOS LO QUE ERA UN SECRETO A VOCES:

“LA IRRETROACTIVIDAD EN LAS CLÁUSULAS SUELO ES CONTRARIA AL DERECHO COMUNITARIO”

Hoy, desde Europa,  se ha dado a conocer un anticipado regalo de Navidad para todos  los consumidores y no es otro que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha considerado que limitar la retroactividad de la devolución de lo cobrado en exceso por las clausulas suelo a mayo de 2013  -fecha de la primera sentencia del Tribunal Supremo sobre este asunto-, se opone al derecho comunitario.  

¿Pero qué significa esto?  Pues, en la práctica jurídica, reconocer la retroactividad total desde la firma del préstamo y en lenguaje coloquial que “hay que devolver hasta el último céntimo”

La decisión de nuestro más Alto Tribunal de declarar la irretroactividad hasta mayo de 2013, ya había sido criticada por gran parte de la jurisprudencia menor, doctrina y por las facultades de nuestras universidades.

De hecho, en uno de mis  estudios y en concreto, el trabajo de  fin de carrera,  versaba sobre esta cuestión.   Ya desde mi etapa docente en la Universidad he defendido – con no pocos colegas- la retroactividad al entender que la limitación de los efectos retroactivos de la nulidad,  impuesta por el Tribunal Supremo no tenía un fundamento jurídico contundente debido a que la moderación por causa del orden público económico era un criterio arbitrario sostenido única y exclusivamente para evitar los problemas de solvencia,  que pudiesen tener las entidades financieras condenadas a la restitución de dichas cantidades, para entendernos, los BANCOS. Ello  sin tener en cuenta el perjuicio que la utilización de las cláusulas suelo  declaradas abusivas ha supuesto a los ciudadanos, hoy los grandes beneficiados, al fin.

En este escenario, era inconcebible que se declarase la abusividad de las cláusulas suelo,  pero se mantuviera al mismo tiempo la irretroactividad de su nulidad, impidiendo con ello,  la restitución de las cantidades indebidamente cobradas pues, si son nulas, lo eran con todas sus consecuencias, incluyendo la retroactividad de acuerdo con la regla clásica «quod nullum est nullum effectum producit». No era posible, admitir que las mismas sean un «poco» nulas, pues ello implicaba el reconocimiento de efectos vinculantes a las cláusulas suelo aún cuando eran abusivas.

Esta ha sido la postura que desde el BUFETE INURRIA, donde coordino los servicios jurídicos,  ha seguido a lo largo de nuestra  trayectoria de  combate contra  el uso de estas clausulas,  opinión que ahora  avala  el Tribunal de Justicia Europeo.

Por todo, entendemos que deben seguir reclamándose las cantidades que el consumidor considere que han sido cobradas indebidamente, para lo cual no duden en ponerse en contacto con profesionales expertos en la materia, y si lo consideran, con este mismo despacho al entender que no hay que dejar en manos de las entidades financieras la cuantificación de las cantidades a devolver ni que éstas actuarán de oficio.

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