En nuestra sociedad actual resulta cada vez más común ser hijo de padres separados, padres que se ven inmersos en largos procesos de separación, divorcio y guardas y custodias, en lo que el principal escollo suele ser los problemas monetarios.

La falta de aportación por parte de los progenitores para los alimentos y educación de sus hijos suele convertirse en algo más que habitual en el día a día de los Juzgados.

Situaciones que se pretenden corregir judicialmente, por lo que cuando las madres o los padres, se ven con una sentencia en la que por fin ven regulada la pensión de alimentos, se sienten aliviados y creen que a partir de ese momento sus hijos tendrán una mayor estabilidad.

Pero lo que se encuentran –en muchos de los casos- es un largo camino por delante, ejecuciones, embargos, averiguaciones patrimoniales y un largo etc….

Un hecho que se repite en miles de hogares españoles, y que se ha visto incrementado con la situación económica de nuestro país, donde muchas personas se encuentran desempleadas o únicamente cobrando una mínima ayuda para subsistir.

Por ello el Estado se ha visto en la necesidad de crear el llamado Fondo de Garantía de Alimentos, un gran desconocido al día de hoy, encargado de adelantar las cantidades que le correspondería abonar al progenitor obligado al pago en casos de insolvencia.

Ahora bien, para poder acceder al mismo se necesita una Sentencia firme que condene al pago a la otra parte, estableciendo como requisito necesario la no superación de un límite económico, limite que es variable en el año y que depende de los hijos por los que se solicite la pensión.

Los ingresos tienen límite de 100.-€ al mes, que serán abonados hasta la mayoría de edad, asegurando el bienestar de los menores, pero dándole la facultad al Estado para con posterioridad reclamar al efectivo deudor, el padre o la madre que no cumplió con su obligación.

Comparte.
1
Hola
¿En qué podemos ayudarle?
Powered by