Tenemos la manía de analizarlo todo,  de evaluarlo todo. Y eso es bueno. Así que nos llevamos toda nuestra vida discurriendo en “esto es malo, esto es bueno. Esto vale esto no vale. Éste es de izquierdas éste es de derechas. Éste es del Barcelona, éste es del Madrid.  Este partido político es bueno, este otro no lo es”. Y así durante el tiempo que tardamos en darnos cuenta de que no todo es blanco ni es negro. Hay que dar un espacio a la imaginación y entramos en una época donde la imaginación se desborda: es la época preelectoral.

Decía un  señor que sabía mucho que la imaginación es la más científica de todas nuestras facultades. Este señor, para los curiosos, era Baudelaire. Por eso nos estamos imaginando lo que pasaría en un futuro próximo si los que puedenllegaran a gobernar.

Los grandes están muy preocupados con este cambio y le han hecho y le están haciendo la campaña gratuita a los quequieren y pueden. Pero es normal. Todo imperio cae. Y es que se lo han ganado a pulso estos grandes. Mires donde mires, hay basura.

Lo que realmente nos distingue –por ahora– de las máquinas es la capacidad de fantasear. Y miren que se fantasea. Aunque soy de los que defienden que la médula de la razón esta en la argumentación. Cada vez se usa menos. Será por culpa de las máquinas que lo hacen todo. Pero las máquinas no tienen ingenio y para argumentar hace falta mucho de eso.

Por eso estoy a la espera de argumentos que llenen de contenido a los programas futuros de los partidos que nos representaran en las instituciones  del Reino a partir de este mayo.

Por el momento solo he visto movimientos de “buscar” echaderos, de quítate tú que me pongo yo, de que me afilo el codo para clavártelo y de que me voy a comprar rodilleras cómodas para cuando pases; o un poco de réflex para las flexiones de espalda. Pero pocas soluciones, pocos argumentos.

Aunque ahora me mojo y diré que me agrada  mucho la  plausible propuesta que ha realizado un partido de ciudadanos: que el partido político responda de la corrupción de sus miembros como responsable civil. A ver quién se apunta.

Es cierto que mientras los elefantes pelean, la hierba no crece. Justo lo que esta pasando. Más preocupados estos elefantes en no perder los beneficios de pertenecer a eso que ahora llaman “casta” que en hacer y ejecutar sus programas. Y me remito a los precedentes más cercanos. Y no quiero tomar ningún caso concreto como ejemplo.

Así que animo a todos, absolutamente a todos, a que hagan política; es la única formar de avanzar y de solucionar los problemas. Porque esperar desmotiva y esto es justamente lo que ha pasado. Los habitantes del Reino estamos hasta la coronilla de esperar y esperar a que cumplan, a que gestionen,  a que gobiernen. Y haciendo política  es como se puede. Hoy  da igual con cuál, pues hay donde elegir. ¿Pero con quién? Es más complicado.

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