Estamos en época de fútbol con la Champions, Liga de las Naciones pero, sobre todo, la semana pasada fue, el momento de baloncesto con la Copa Mundial Femenino que se celebró en nuestras tierras.

Acudir a cualquiera de estos eventos puede ser un plan perfecto para vivir una jornada deportiva en vivo pero también pueden ocurrir accidentes inesperados. No  es habitual pero se han dado supuesto en los que un balón lanzado desde el terreno de juego a impactado contra uno de los espectadores o que la salida de la vía de un vehículo de carreras ha provocado lesiones a los asistentes.

¿De qué tipo de responsabilidad estamos hablando?

En estos casos, nos encontraríamos ante supuestos  de responsabilidad extracontractual. Esta clase de responsabilidad es aquella que nace por una acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia. No tiene que existir una relación jurídica entre las partes sino que presupone un daño y el causante está obligado a repararlo.

¿Qué es lo que dice la jurisprudencia ante tales situaciones?

Nuestros tribunales no mantienen una postura unánime, hay que analizar caso por caso para dar una respuesta adecuada hay que atender a la naturaleza del riesgo, las circunstancias personales, de lugar y tiempo concurrentes, y la diligencia socialmente adecuada en relación con el sector en que se produce el acontecimiento dañoso.

Normalmente en los casos de los aficionados que acuden a estadios deportivos como los de fútbol se suelen inclinar por no otorgar protección al espectador al considerar que la posibilidad de sufrir un daño a consecuencia de un lance del balón es un riesgo usual..Esta postura ha ido más allá con la sentencia del Tribunal Supremo de 7 de marzo de 2018 en la que ante una aficionada que recibió un balonazo en un “Real Zaragoza vs Atlético de Bilbao” desestima su pretensión indemnizatoria al considerar que el espectador debe asumir un riesgo que conoce desde el instante en el que ingresa en el estadio deportivo y que la no instalación de redes de protección es adecuada este dispositivo impide el correcto visionado del partido.

No ocurre lo mismo con otros deportes donde el riesgo de sufrir un daño es más alto como en las carreras de vehículos a motor. En estos casos, es habitual que el organizador de la competición deba responder de los daños causados al público por medidas de seguridad insuficientes o cuanto menos, se realiza una ponderación de culpas entre el causante de daño y la víctima. En este primer sentido se pronunció recientemente un Juzgado pontevedrés quien condenó a la organizadora de un Rally gallego y su aseguradora fueron condenadas por un juzgado pontevedrés al pago de una indemnización a varios espectadores que fueron arrollados por uno de los vehículos participantes al salirse de la vía.

 

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