Septiembre es un mes de gasto, matrículas, libros de texto…ese uniforme que se le ha quedado pequeño al hijo tras el estirón….

Con la vuelta al cole, recibimos múltiples preguntas en el Bufete Inurria sobre a quién le corresponde correr con esos gastos ¿están dentro de la pensión de alimentos? ¿Son gastos extraordinarios?

Tenemos que tener en cuenta que el progenitor no custodio tiene la obligación legal de prestar alimentos a los hijos y siempre con la vuelta al colegio surgen dudas de lo que está englobado en la misma.

Para ello, para resolver esta cuestión acudimos a la esclarecedora Sentencia del Tribunal Supremo de 15 de octubre de 2014, que ha puesto fin a esta controversia estableciendo que:

“1. Los gastos causados al comienzo del curso escolar de cada año son gastos ordinarios en cuanto son gastos necesarios para la educación de los hijos, incluidos, por lo tanto, en el concepto legal de alimentos. Sin esos gastos los hijos no comenzarían cada año su educación e instrucción en los colegios. Y porque se producen cada año son, como los demás gastos propios de los alimentos, periódicos (lo periódico no es solo lo mensual) y, por lo tanto, previsibles en el sí y aproximadamente en el cuánto.

2.La consecuencia es obvia: son gastos que deben ser tenidos en cuenta cuando se fija la pensión alimenticia, esto es, la cantidad que cada mes el cónyuge no custodio debe entregar al cónyuge custodio como contribución al pago de los alimentos de los hijos comunes.”

Por tanto, los gastos del inicio del curso escolar están incluidos en la pensión de alimentos, al ser previsibles y necesarios para la educación de los hijos.

Pero, ¿qué ocurre con las actividades extraescolares? Depende de las circunstancias que rodean las relaciones familiares, pero a modo de ejemplo, desde nuestro despacho les proponemos estas tres situaciones:

  • Si el menor estaba en baloncesto antes de la ruptura del vínculo matrimonial, se puede considerar un gasto ordinario que se tuvo en cuenta en el cálculo de la pensión.
  • Si tras la ruptura el menor necesita clases de apoyo porque ha bajado su rendimiento académico, se puede considerar gasto extraordinario que debe ser sufragado por ambos progenitores.
  • Si ahora uno de los progenitores quiere apuntarlo a kárate, se trata de un gasto voluntario porque no existe necesidad de dicha actividad por tanto, si no hay acuerdo entre los progenitores, el que tuvo la iniciativa corre con el 100 % del gasto salvo que entienda que se trata de una actividad precisa para el proceso educativo del menor, en cuyo caso podrá reclamarlo como gasto extraordinario.

De esta manera, queda aclarada una de las discusiones que tienen lugar con mucha frecuencia en los procesos de separación o divorcio, para cualquier consulta sobre estos aspectos no duden en contactar con nosotros, como despacho líder en crisis matrimoniales.

 

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