Estando en medio del furor olímpico  y viendo las escalofriantes imágenes de la lesión del gimnasta francés Samir Ait Said, no puedo evitar preguntarme como afecta el régimen de incapacidades laborales a nuestros deportistas.

Los deportistas de elite sufren un desgaste físico tremendo, fruto de los fuertes entrenamientos y el duro calendario de competición, evidentemente cada país tiene su propia legislación, así que en principio desconozco como afectará a Samir, pero sí que podemos hablar un poco de lo que sucede en suelo español.

En nuestro país podemos ver destacados ejemplos en el mundo del fútbol, deporte rey por excelencia, donde son muchos los ex jugadores que se encuentran incapacitados, entre otros, el nuevo seleccionador nacional,  Julen Lopetegui.

Se trata de incapacidades permanentes totales, lo que significa que por problemas físicos –en estos casos- no se pueden dedicar a su profesión habitual –futbolista- y tiene que cambiar de trabajo – en este caso, entrenador-.

La mayoría de los casos como el de Lopetegui, o más cercano a la Isla, el del ex entrenador de Club Deportivo Tenerife, Álvaro Cervera,  a pesar de estar incapacitados para ser futbolistas como profesión habitual, siguen vinculados al mundo del balón, generalmente como entrenadores, siendo completamente compatible la pensión de incapacidad con sus actuales salarios.

Una de las cuestiones más controvertidas en el momento de decidir si se les concede o no la incapacidad, es la edad, existiendo una laguna legislativa sobre este aspecto, ya que no hay establecidos limites que indiquen hasta que edad puede ejercer su profesión habitual un deportista.

Un caso muy sonado fue el del ex jugador de FC Barcelona, Emmanuel Amunike, quien sufrió una lesión en el año 1997 por la que, a pesar de seguir jugando en distintas competiciones, nunca volvió a brillar, razón por la cual a la edad de 34 años, 8 años después de esa lesión y ya retirado del fútbol, solicitó y se le concedió la incapacidad.

Pero no todo es tan fácil, la mayor parte de los deportistas de elite, así como los ciudadanos de a pie ven rechazadas sus pretensiones en vía administrativa y en la primera instancia, teniendo que esperar muchas veces hasta dos años para que un Tribunal Superior dictamine a su favor.

Y para terminar y siguiendo con el espíritu olímpico un ¡Bravo! A nuestras chicas Mireia y Maialen por esas medallas, Campeonas!

Paulette Gozalo Pérez

Abogada. Bufete Inurria

Comparte.
1
Hola
¿En qué podemos ayudarle?
Powered by