En apariencia, en abril de este año se podrán elegir nuevamente las opciones que hay para optar a la presidencia del gobierno del reino. Es muy importante reflexionar. Y si es en voz alta, mejor. Leer esta semana pasada la frase “la democracia esta por encima de cualquier ley”… Es un desafío. Es alentar que todo vale, que nunca pasa nada, el encuentro totalmente irracional, lo que hace pensar que la legalidad proviene del orden que establezcan los populismos. Lo cierto es que con estos modelos de conductas y su repetición están surgiendo normas que dan legitimidad a todo, sin importar las consecuencias.

Quizás es donde estamos alojados en este reino y al menos el que opina lo siente en su día a día. Aquí vale todo, sin importar las consecuencias, porque realmente nunca pasa nada. Y si le pasa, le pasa a los más débiles. Y esto hace que sean reclutados por las corrientes populistas, que se camuflan como democracias para luego desembocar en dictaduras, comenzando por el desprecio a las normas. Y esto es lo que yo deduzco de esa frase. Terrorífica. Escalofriante.

La frase esta espetada por un español de Cataluña con cargos políticos de la rama del independentismo. Encierra más que las letras que la forman. Es un ataque a la seguridad, a la jurídica al menos. Y es con el germen de la seguridad como se han ido construyendo los estados actuales después de la Segunda Guerra Mundial, pues conviene disponer de apuntes históricos para saber de dónde venimos y a dónde vamos a llegar. Solo con seguridad se puede construir y progresar. Y hoy no la hay. El contenido de la realidad es otro.

A nivel social, el sistema de valores ha cambiado y no se han sustituido por otros. La realidad es que no existen y se han ignorado durante demasiado tiempo los efectos que provocan las continuas contemplaciones a grupos que indican el camino a la destrucción y desarmonía social. El ambiente esta crispado. Y el poder judicial tampoco ayuda a corregir, pues ni siquiera en ese tercer poder del Estado hay armonía ni unidad. Y lo de la independencia que profesa es otra cosa… Porque cada vez se le caen más letras a la palabra que lo define.

De todas formas, en abril se renovarán los consensos sociales, lo que es mucho más difícil con la atomización y la involución social en el tejido patrio actual que, por ejemplo, se asombran cuando leen en algunos de mis artículos que estamos en un reino.

Por lo que vale hoy y de la frase con la que inicié esta columna es que hay sujetos que lo piensan y la comparación me parece más una expresión propia de ciencia ficción. Pero es que la libertad de expresión tiene eso y más. Lo que ocurre que esas expresiones van seguidas de comportamientos que se extrapolan a resto del tejido social contaminado todos los estratos que forman la sociedad o lo que definimos en esa constitución del 78; a saber, el estado social y democrático de derecho.

Lo cierto es que no hay un buen gobierno, ni pienso que eso sea posible, pues un buen gobierno se debe centrar en la buena conducta de sus gobernantes y eso no existe. Eso sí que es ciencia ficción.

Escribían los clásicos que el gobernante debe ser virtuoso y en ese caso a los que servía imitarían su ejemplo y al revés también. Pero los actuales gobernantes manipulan a la sociedad para que prevalezca su propio interés y eso son los ejemplos que cunden hoy en día.

Por lo que se hasta hoy ya ha comenzado la corte del palmeros a mover la maquinaria de las elecciones y así configurar nuevamente un tejido electoral que al menos abriga esperanzas de cambios.

Ver la noticia en: https://www.laopinion.es/opinion/2019/02/17/opinion-ley/954253.html

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