Hay mucha gente a nuestro alrededor que con los movimientos de pactos y jaleos varios se siente traicionada. En estos días de corrimientos de sillas, muchos compañeros y otros amigos, me han soltado frases como:

“Con lo que hice y así me lo pagan….”.

“Me han traicionado después de haberlo dado todo…”

“Pero si fui yo el que lo puse ahí…”

Yo, en cambio, discrepo con ellos y les digo que no entienden que el que  hasta anoche era su compañero de sábanas le ha dejado por otro. Y eso pasa; y no pasa nada. Que deben entender que  las prioridades y objetivos cambian, como el color de tu pelo con el paso de los años. Y esos cambios los producen a veces nuevas compañías, nuevos objetivos o nuevas críticas. Y que en esta sociedad, donde los valores están involucionando, es normal que esto ocurra. Y hay que adaptarse y tener  capacidad para aceptar  los cambios. Aunque no todos de golpe.

En cualquier caso, tengamos en cuenta que las personas no somos seres estáticos. Con el paso del tiempo y las circunstancias que nos rodean,  cambiamos. Por eso entiendo que hay que ser tolerante y saber que si ayer alguien se comportó contigo de una forma, hoy lo haga de otra. Aunque es cierto que  nos descuadran ciertos comportamientos y eso nos pasa porque no podemos anticiparnos al peligro que supone ese cambio en el  proceder de esa persona, que te daba las flechas para tu disparar tu arco y así cazar. Cuando la cosa no es como esperábamos, ese comportamiento nos sorprende. Y algunos  a esto lo llaman traición.

Y yo les digo que de eso, nada. Y opino de esa forma por la experiencia que me dan los años que he leído y que he vivido y esto me ofrece un conjunto de herramientas magnificas que me sirven para poder dejar escrita hoy esta reflexión. Así que, en mi opinión,  la traición es la idea de lo que esperas tú de esas personas, no sus acciones ni su comportamiento. Y si ya no te da la flecha, caza con piedras. Así que, por esperar, sugiero a mis amigos “traicionados” que esperen cosas tangibles y que no lo sientan.

Para eso esperas un tren, un avión, una guagua o una subvención. Y lo debes hacer  dejando de tener expectativas sobre el comportamiento de las personas; que somos muy cambiantes. A veces para mal. Es lo que hay. En cualquier caso, que la traición te encuentre trabajando.

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