Estos últimos días los telediarios y periódicos se han visto inundados de noticias informando de los problemas que una aerolínea está teniendo en este comienzo de verano, cuestión que a mi, particularmente, me hace preguntarme:

¿En serio no lo habían previsto?

¿Cómo pueden vender más billetes de los asientos que tienen disponibles?

¿Qué estrategia de negocio puede ser esa, no sabían lo que se les venía?

¿Se podría haber evitado?…….

Cuestiones que como mera espectadora de los acontecimientos surgen, pero no es lo que realmente interesa a los perjudicados por la situación.

Las preguntas que se hacen las víctimas no son referentes a las causas, sino enfocadas a buscar soluciones, soluciones que a día de hoy no están llegando, y en el caso de hacerlo ni mucho menos van a compensar todos estos días perdidos.

La cuestión es, te ves en medio del aeropuerto, con tus maletas preparadas, con las ganas acumuladas de vacaciones, con la ilusión de cambiar de aires, conocer sitios nuevos, o simplemente encontrarte “tirado” en la playa sin más preocupación que la de dar vuelta y vuelta y no quemarte en el intento de conseguir un bronceado superior al blanco flexo de oficina con el que llevas desde navidad….y te encuentras con colas interminables, vuelos retrasados –en el mejor de los casos-, vuelos cancelados, gente histérica, falta de información y un sinfín de situaciones que evidentemente no era lo que te esperabas.

En estos casos puedes reclamarle a la aerolínea para que al menos te indemnice. Está indemnización varía dependiendo de los kilómetros del viaje, y que como máximo asciende a los 600.-€, cuantía mínima que no compensa los perjuicios sufridos.

La manera de hacer esta solicitud es ante la compañía aérea o AENA a través de sus hojas de reclamaciones, con billete, localizador o medio que acredite que efectivamente ibas a viajar con ellos.

Para el caso de que no contrates directamente con la compañía aérea, que suele ser el caso de muchos de los que compramos los billetes on line, también puedes reclamar directamente a quien compras el pasaje, y para el caso de no contesten la reclamación se podría ir contra los mismos judicialmente.

Y sí, esta es la típica situación a la que nuestro refranero aplica, “mal de mucho consuelo de tontos”, pero hasta que no se reformen las leyes y se les ponga freno a estas grandes compañías y “al todo vale” de las aerolíneas “low cost”, es la única solución viable.

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